La gran Tasa Lanfranco en la Avenida México

Aparentemente la idea fue de Juan. El negocio del café en Naranjal empezaba a dar frutos y había que tener un inmueble en Lima en donde almacenar el grano, y luego llevarlo al Callao para su exportación. El local de la avenida México en La Victoria fue la base Lima, comunicada por radio con la hacienda en Chanchamayo. Se convertiría pronto en el centro de operaciones de Juan quien supervisaría la parte comercial del negocio, mientras que su hermano Orlando se encargaría de la hacienda en la Selva. Eran épocas del Perú en las que ni el marketing ni la publicidad eran una ciencia, y predominaba la intuición del empresario. Juan era artista y comerciante, y las ideas de cómo vender le debían haber venido con naturalidad. De hecho, su sobrino le periodista Rodrigo Nuñez, hijo de su compadre y cuñado, Estuardo Núñez, decía que Juan tenía cierto desdén por los publicistas, «eso lo puedo hacer yo» era su actitud. Quizá lo veía como el espacio para ser lo más artista posible dentro del hombre de negocios que le tocó ser, en lugar del fotógrafo y poeta sensible que llevaba dentro. «Deja esas tonteras de la fotografía y conviértete en un hacendado» le increpaba años atrás su tío Luis, hermano de su padre y quizá la figura paterna que guió al joven heredero agricultor. Ser un hacendado en tiempos del Perú pre-velasquista era como ser minero el día de hoy.

La tasa de la avenido México fue una genialidad. Era el ropaje de la chimenea de la tostaduría de café que todas las mañanas despertaba a La Victoria. El café verde que no salía para exportación, el famoso caracolillo, se tostaba allí y se vendía al público. El aroma inundaba el distrito y llamaba a los vecinos para pasar por su bolsa de café recién tostado. La conexión sensorial y visual era completa, caló profundo en la gente y es ahora parte de su imaginario, de las historias de sus padres o los abuelos. Algunos incluso piensan que sigue allí, que nunca se ha ido, o que sino, vive guardada en algún depósito de La Victoria esperando regresar por todo lo alto. ¿Lo logrará?

A propósito del relanzamiento del Café Lanfranco, Mernin EC, del grupo de Facebook, Balconcillo City, hizo una simpática mini campaña de intriga anunciando el regreso de la tasa a su antiguo y querido barrio.

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